Congregación

Solo puedo empezar estas líneas pensando ya en el 2015. Y lo primero que tengo en la cabeza es el arranque inminente de mi nuevo proyecto Funts Project. Es sin duda lo que más ocupa en estos momentos mi cabeza. Y más allá de como llevar adelante mi tarea de comunicación, sobre todo me quita el sueño el gran reto que nos va a llevar promover uno de nuestros objetivos… que no es otro que el de poner en práctica y hacer visible esa revolución silenciosa que emerge poco a poco de lo más profundo y de forma inconsciente de las personas. Una necesidad vital de cambio en general, pero también ante una situación, concretamente la profesional, que no es la que realmente sienten como suya.
Por eso, del año que termina solo me llevo en la mochila las buenas conversaciones que he tenido con personas como Alex, Andrés, Gorka, Ángela, Ana, David, Lorena… y muchas más… personas que andan entre los treinta y los cuarenta, con un gran talento y una energía increíble, personas que transmiten un sentimiento y una Fé acojonante por lo que hacen, por lo que les gusta hacer… es algo que las define, que marca su personalidad, que las hace auténticas. Pero que cuando hablas con ellas se sienten literalmente quemadas y totalmente infravaloradas por las empresas en las que están o han estado trabajando.
Se podría asumir que este tipo de trato pudiera depender de sectores profesionales concretos… pero el cortoplacismo y el miedo (la crisis), más la deriva en recorte de derechos y retribución, está consiguiendo que este incendio se propague en casi todos los sectores profesionales. Si preguntamos o conversamos por ahí, sencillamente con las personas más allegadas, esto es algo totalmente generalizado. Si yo mismo hablara…
Es aquí donde tenemos uno de los muchos retos de Funts como Think Tank. Recoger estas conversaciones y encauzarlas hacia algo nuevo y efectivo. Un discurso que, además de poder generar esperanza, siembre para el futuro nuevas vías, nuevas metodologías, preguntas incómodas que provoquen una reacción, que remuevan los cimientos de lo establecido y generen un cambio. No es una tarea fácil, pero tenemos claro que las organizaciones no son nada sin las personas que trabajan en ellas, y son precisamente estas personas quienes deberán definir desde abajo y de forma colectiva, el modelo de organización en la que se van a desarrollar como profesionales. Como bien dice Manel, el cambio que está demandando en estos momentos la sociedad en las calles, también se trasladará a las organizaciones. Es aquí donde está la revolución silenciosa.
La otra salida, es no dejar que te jodan más y hacerlo tu mismo. No es nada fácil, más bien todo lo contrario… los hay que se van fuera del país. Pero no cabe duda de que cuando alguien pone toda su Fé en lo que quiere hacer, solo necesita abrir los ojos y encontrar el haz de luz que guíe su camino hasta dar con su «congregación». Estamos en la era de las relaciones humanas. Las redes lo hacen más posible. Ahora más que nunca, cualquier persona puede generar y provocar un cambio. Este es mi objetivo para el 2015. Ya lo estamos consiguiendo… ya encontré mi «congregación».

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